¡Atención, navegantes del mar de la educación en Cataluña! La reciente tormenta provocada por la aprobación de un informe en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, con un voto de 19 a favor y seis en contra, ha generado olas gigantescas en el mar de la política lingüística. Este informe, digno de la Odisea, ha sacudido las aguas tranquilas de la inmersión lingüística, exigiendo que el español reciba el mismo trato vehicular que el catalán en la educación. ¡Oh, sorpresa! Los socialistas y sus compinches de Podemos han decidido remar contra la corriente, votando en contra de sancionar a aquellos que acosan a los hispanohablantes en Cataluña.
Aquí, en la Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística, no podemos más que lanzar nuestra red de sarcasmo e incredulidad ante tal espectáculo. Es como si hubiéramos encontrado un mensaje en una botella, flotando en el mar de la contradicción, donde se lee: "En Cataluña, aprender castellano mediante la televisión y las redes sociales es suficiente", mientras se culpa a los inmigrantes por hablar menos catalán. ¡Qué solución tan innovadora! Quizás deberíamos proponer que la física cuántica se aprenda a través de los dibujos animados, ¿verdad?
No nos sorprende que la UE finalmente haya decidido cantar, como sirenas, llamando a la razón a la Generalitat, exigiendo un protocolo de defensa y protección para las personas en situación de riesgo, incluyendo a las familias que se atreven a navegar por las aguas turbulentas del sistema judicial para hacer valer sus derechos lingüísticos. Este informe final, lejos de ser un faro de luz, parece más bien un farolillo en la oscuridad, recordando a la Generalitat que los derechos lingüísticos deben respetarse sin limitar los de un grupo frente a otro.
Ah, pero aquí viene la ironía más deliciosa del festín: mientras el informe reclama la no obstaculización de la sentencia del 25% de enseñanza en castellano, la Generalitat parece estar más interesada en enseñar educación física en catalán que en garantizar una educación equitativa. Es como si dijeran: "Puedes correr, pero no te puedes esconder... del catalán".
Desde la Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística, exigimos que este canto de sirena europeo no se quede en una melodía sin consecuencias. Reclamamos un verdadero cambio en la travesía de la educación en Cataluña, donde el derecho a elegir la lengua de enseñanza sea tan respetado como el derecho a navegar por aguas internacionales. No aceptaremos que este informe sea solo una botella lanzada al mar de la burocracia, esperando ser encontrada por algún náufrago de la sensatez.
En conclusión, mientras el Parlamento Europeo intenta navegar por estas aguas turbulentas, en la Plataforma seguimos remando con fuerza, defendiendo el derecho a una educación libre de imposiciones lingüísticas. Que no se nos olvide que en el mar de la educación, el capitán de nuestro barco deberían ser los derechos y la libertad de elección, no las corrientes políticas que intentan llevarnos a aguas desconocidas. ¡Que viva la libertad lingüística! Y que cada cual pueda elegir su propia brújula en este viaje educativo.



