La reciente decisión del Ayuntamiento de Barcelona de despedir a un clarinetista sevillano por no dominar el catalán tras 27 años de servicio es un acto flagrante de discriminación lingüística y un ataque a la libertad individual. Este caso refleja una preocupante tendencia hacia la imposición del catalán en ámbitos profesionales donde el idioma no es ni relevante ni necesario para el desempeño laboral. En lugar de valorar la experiencia y la habilidad musical, se ha priorizado un requisito lingüístico arbitrario, subordinando el mérito y la competencia profesional a una agenda política de imposición idiomática. Este tipo de prácticas no solo violan el principio de igualdad de oportunidades, sino que también constituyen una amenaza para la cohesión social y la diversidad cultural. Desde la Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística, condenamos firmemente este despido y reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los derechos lingüísticos y la libertad de elección de idioma.
https://www.elmundo.es/cataluna/2024/01/18/65a971b4fdddff7cbc8b45f5.html



