En los últimos días, hemos asistido a una reacción desmesurada por parte de ciertos sectores tras la retirada de pancartas ilegales de los centros educativos valencianos. Desde la Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística, queremos poner el foco en lo que realmente está ocurriendo: no se trata de la defensa de la educación ni de los derechos lingüísticos, sino del miedo de quienes ven amenazados sus privilegios económicos y políticos.

Durante años, han utilizado las aulas para imponer su agenda ideológica, vulnerando la pluralidad que debería ser la base de cualquier sistema educativo democrático. Estas pancartas, colocadas en centros públicos y concertados, no son inocentes. Su objetivo es claro: adoctrinar, influir y perpetuar un modelo que margina a quienes no comulgan con sus ideas.

Ahora que, por fin, se empieza a recuperar la neutralidad de los espacios educativos, aquellos que han vivido del monopolio ideológico se rebelan. Pero no lo hacen pensando en los alumnos o en la calidad de la enseñanza. Lo hacen porque temen perder el control y los beneficios económicos que durante años han obtenido a costa del derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos.

Desde la Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística, reafirmamos nuestro compromiso con una educación libre de adoctrinamiento, basada en la libertad de elección, la pluralidad lingüística y el respeto a la legalidad. Seguiremos denunciando cualquier intento de instrumentalizar la enseñanza para defender intereses ajenos a la verdadera misión educativa: formar ciudadanos críticos, libres y respetuosos con la diversidad.

Porque la escuela debe ser un lugar de aprendizaje, no de propaganda.

¡Por una educación libre y plural!
Plataforma de Docentes por la Libertad Lingüística